Breve Historia sobre los orígenes de la Arqueología, desde la Antigüedad hasta el Siglo XIX

El interés por el conocimiento del pasado se remonta a épocas muy antiguas de nuestra historia, sin embargo es a partir de la edad moderna, donde se impone la razón por sobre lo sobrenatural, que surgen las primeras ideas generales sobre el origen y los desarrollos humanos en base a datos arqueológicos.
Durante la Época Clásica, las grandes civilizaciones (Romana, Griega, Egipcia, China), adjudicaban un gran valor a los artefactos del pasado, en cuanto estos constituían un vínculo tangible acerca de las etapas más cercanas a los tiempos de la creación, permitiendo aproximarse al prototipo sagrado de civilización (se pensaba que los dioses o los héroes habían establecido un tipo perfecto de civilización). Posteriormente durante la Edad Media, la información sobre los tiempos pasados se creía que estaba contenida principalmente en la Biblia, bajo la premisa de que la humanidad había sido creada por Dios en el jardín del Edén. Esto llevo a interpretar la historia del mundo como una sucesión de eventos únicos, con un significado cósmico predeterminado por Dios. Por lo mismo, el interés por los restos materiales del pasado solo fue limitado a la colección y conservación de reliquias sagradas, lo cual no ayudo en absoluto al desarrollo de un estudio sistemático de los restos materiales del pasado.
Tras los cambios sociales y económicos que dan origen a la modernidad durante el siglo XIV, y a partir de la revitalización cultural que se produce en Europa tras la difusión de las ideas del humanismo surge el Renacimiento durante el siglo XV. Durante el Renacimiento se desarrolla un gran aprecio por la antigüedad clásica, abarcando no solo la literatura, sino también las artes, la arquitectura y los objetos materiales de aquel pasado, como fuentes de información. Por lo mismo, se comienza a patrocinar la búsqueda y la recuperación de tales objetos. Surge con ello el trabajo del anticuarismo, cuya función se centra en la obtención del conocimiento histórico a partir de los registros escritos, las tradiciones orales y la descripción de los objetos del pasado, sin utilizar para ello ninguna metodología. Además aparece la arqueología clásica, aunque con un objetivo exclusivamente enfocado en la inspiración artística. Por su parte la Ilustración surge a partir de las revoluciones científicas y tecnológicas de los siglos XVI y XVII (protagonizadas por Galileo y Newton), abarcando desde el Racionalismo y el Empirismo del siglo XVII hasta la Revolución Industria del siglo XVIII, la Revolucióm Francesa y el Liberalismo. La filosofía ilustrada del siglo XVIII formulo una visión evolucionista de la historia humana que promueve el estudio del curso general del desarrollo humano desde los primeros tiempos. Esto estimulo un conocimiento global de los tiempos prehistóricos y propicio un renovado interés por los enfoques materialistas y evolucionistas del desarrollo cultural (se propone la idea de 3 edades sucesivas para el desarrollo humano: piedra, bronce y hierro).Las investigaciones sistemáticas sobre el antiguo Egipto empezaron con las primeras observaciones hechas por los estudiosos franceses que acompañaron a Napoleón cuando invadió Egipto entre 1798 y 1799. Los egiptólogos empezaron a registrar los templos, las tumbas y las inscripciones monumentales asociadas; logrando esbozar una cronología y una historia esquemática del antiguo Egipto.El surgimiento de un anticuarismo científico permitió el desarrollo de una observación y descripción de los artefactos y monumentos antiguos, más precisa y promovió el uso de metodologías de datación relativa. Durante el siglo XIX el planteamiento evolucionista toma mayor fuerza tras la publicación del "Origen de las especies" por Charles Darwin en 1859. Por su parte el uso de una cronología relativa a partir de los datos arqueológicos utilizando la seriación y la estratigrafía, permirtio relacionar el progreso social y moral como paralelo al progreso tecnológico. En 1860 resurge la historia teórica cuando los etnólogos comienzan a comparar sociedades modernas en distintos niveles de desarrollo para averiguar los estadios a través de los cuales habían pasado las sociedades europeas. En cuanto a la arqueología estadounidense esta pasa por una fase anticuarista entre 1750 y 1860, que se caracteriza por una tendencia especulativa, la cual llega a su fin en la década de 1860 cuando la arqueología se hace más sistemática y profesional.